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Hasta luego...

HASTA LUEGO


La vida esta llena de etapas, y todas tienen su momento y su final.
Comencé este blog en una de ellas, y un poco caótico a veces, buscando su sitio como yo, me ha acompañado este último año que no ha sido nada fácil.
No quiero decir adiós, pero de momento si tengo que decir hasta luego.
Empiezo una nueva andadura llena de cambios, y mi tiempo ahora lo necesito para adaptarme, para comenzar y para centrarme de nuevo.

Espero volver con energías renovadas, con ideas nuevas para reencontrarme con todos los que fieles a este pequeño rincón, habéis estado conmigo.
Tengo que dar las gracias a todos y cada uno de los que me habéis leído, alentado y dejado alguna vez vuestros comentarios. Pero no me puedo despedir sin dar las gracias a tres personas que he conocido en este medio tan frío a veces, y que me han dado su calor.

Gracias Cuq, por estar siempre ahí, por acompañarme sin faltar un solo día, por dejar que alguna vez mojara tu camisa, por convertirte en una amiga, por ser tan única y llena de luz.

Gracias Alex por tus risas, por tu discreción tan discreta: D., por dejarme conocerte y descubrir a una maravillosa persona.

Gracias Des. ¿Qué te puedo decir que no te haya dicho ya? Sigo buscando la manera de seguir agradeciéndote todo lo que me has dado, todo lo que me has dejado compartir contigo, y ahora debería escribir las palabras mágicas, pero no hace falta porque ya las sabes.

Como todo se inició para  compartir todo aquello que salía de mis letras, no quiero irme sin dejaros otro escrito, no se si adecuado o  sin bien hecho, solo esperando que lo disfruteís.

Espero volver pronto.
Hasta luego.

*********


Y EL MAR BAÑÓ SUS PIES



   Remedios Azcárete ha vivido siempre con su marido en la calle de las Angustias, esa que hace esquina con el Ayuntamiento.

Vive en una casita baja, pintada de blanco, con geranios de todas las gamas de colores apostados en los balcones. Con el fresco de la mañana, Angustias, envuelta en sus ropas tristes a juego con su alma, sale a regar los únicos colores que hay en su vida.

Los mima, los habla y les ofrece ese cariño escondido entre los pliegues de su resignación, tal y como lo haría con ese hijo que no llegó a nacer; ese que le encadenó a un marido al que ofreció su juventud, sus renuncias y en un primer momento su amor.

Apenas tenía catorce años cuando comenzó a tontear con él en las fiestas del pueblo. Su cabeza vestía aún las trenzas que la ataban a la niñez, tal vez para compensar un cuerpo de mujer demasiado incipiente para su corta edad.

Ramón se fijó en ella cuando la vio bailar un pasodoble al compás de una  orquesta desafinada. Tenía el encanto de las que no saben lo que poseen. Sus caderas balanceándose, su risa irreverente, sus pechos pujando la tela de un vestido de niña y sus ojos abiertos a ilusiones inocentes.

Se encaprichó de ella, lo mismo que se había encaprichado de la panadera, de la maestra del pueblo y de la criada de su casa. Sus veinte años  cargados de arrogancia, unidos al cargo de alcalde que ostentaba su padre, le daban todo el derecho.

La sacó a bailar, posando sus manos en una cintura que jamás había recibido el tibio calor de un hombre; le susurró mentiras aprendidas en unos oídos ávidos por escucharlas; le ofreció la luna, el sol y las estrellas, y ella los aceptó sin saber que ya  había miles de dueños para tan preciado regalo.

Un año duró el cortejo. Remedios no era fácil, hacía preguntas que las mujeres no deberían hacer, le hablaba de fronteras que quería cruzar, de libros escondidos bajo las tablas de madera de su cuarto, de palabras que él jamás había oído. Aguantó sus discursos con falso interés, esperando, acechando, cargándose de una paciencia que no poseía. Ninguna mujer se lo había puesto nunca tan difícil y con el pasar de los días se convirtió en un reto obsesivo a alcanzar.

Sólo hacía tres meses que había cumplido los quince, y entre la cebada verde la hizo suya, con ansia, sin miramientos, sin saborear aquel cuerpo perfecto que despuntaba a mujer, tan solo con la satisfacción de haber conseguido lo que tanto había esperado.

Remedios ajustó sus ropas con vergüenza, de espaldas a él, esperando un tierno beso que nunca llegó, preguntándose porque las letras de los libros la habían engañado cuando le hablaban de la culminación del amor.

No supo nada de  Ramón durante el mes siguiente. Oyó un domingo a la salida de la Iglesia que su padre lo había enviado a gestionar unos negocios a la capital. Sus noches se tornaron largas esperando su regreso, atemorizada e ilusionada a la vez con la noticia que se alojaba en su vientre.

Salió de madrugada, a hurtadillas, cuando supo que estaba en casa, y debajo de su  ventana  comenzó a lanzar piedras tímidamente, hasta que la curiosidad de un Ramón a medio vestir, ceñido a la sombra de una mujer, pudo con él.

Su propio abrazo la envolvió y detuvo la sacudida de unas lágrimas que caían sin poder dominarlas, desbordadas en sus ojos heridos que miraban incrédulos aquella estampa.

Su pena tan sosegada, tan detenida y estática,  acabó conmoviendo al propio Ramón, que bajó a la calle con la camisa abierta y un  atisbo de remordimiento en su semblante.

La acunó entre sus brazos dando alas a un amor no correspondido, y allí, aferrada a la ilusión del momento, Remedios vendió su vida.

La boda se preparó apresuradamente para acallar los rumores, y vestida de blanco puro, recorrió erguida el pasillo de la Iglesia, su respiración engullida por las vendas que le recorrían pechos y barriga para disimular la falta cometida.

El novio la esperaba resignado y con la cabeza baja, solo elevada cuando el codo de su futura suegra se clavaba en su costado. Por un momento pensó que no había sido una equivocación, cuando la tuvo junto a él y su belleza le dio de golpe; cuando aquellos ojos negros, suplicantes y aún inocentes le miraron mendigando su amor. Pero a medida que la ceremonia avanzaba, la rabia recorría sus venas, por su juventud perdida y las oportunidades desperdiciadas, y el resentimiento venció a cualquier otro sentimiento que Ramón pudiera albergar.

La noche de bodas, Remedios la pasó limpiando los vómitos de su estrenado marido que se había bebido su furia con alguna gota de más de licor. La resaca le duró más de tres días, justo los que tenían de luna de miel. El cuarto día se plantó con una ira que le salía  desde las mismas entrañas, desgarrando las vestiduras de sumisión que le habían inculcado desde pequeña, frente al esposo somnoliento de ojos aun enrojecidos para exigir la cuota de amor que le correspondía. Solo obtuvo gritos  y un empujón incontrolado que lanzó su menudo cuerpo contra el piso. El dolor de la despedida atravesó su incipiente vientre, y la sangre comenzó a discurrir por sus muslos escribiendo con tinta roja un acta de defunción.

La culpa sustituyó al cariño, y en los años sucesivos reinó una calma relativa; falacias de sonrisas, fingidas conversaciones, sexo falsificado…

Ramón entregaba su placer fuera de casa, entre mujeres que lo aceptaban gustosas y otras que esperaban recompensa. Remedios solo se dejaba hacer, maldiciendo todo lo que había leído sobre el gozo y la satisfacción, sabiendo que jamás su cuerpo podría albergar otra vida.

El rencor retenido impregnaba las paredes de la casa, colándose ardiente hasta los pulmones. Ella se rebelaba con lecturas incesantes, él con humillaciones y prohibiciones absurdas, con bofetadas ocasionales que fueron transformándose en palizas habituales, día tras día, hasta sumar quince años perdidos en el calendario de la desidia.

El mes de junio se presentó con un viento incesante flagelando furioso todo lo que a su paso encontraba, trayendo aires de locura que enrarecían el ambiente.

Se calmó el día de la procesión a San Antonio, y tal había sido su azote, que la misa transcurrió entre gracias y alabanzas por el soleado día.

Remedios y Ramón esperaban a la puerta de casa el paso de la procesión, como era costumbre cada año.

Primero fue una ligera brisa, luego un aire molesto, y justo cuando el santo se detenía frente a las puertas de la casa blanca, el viento se enfureció de tal manera que la imagen comenzó a tambalearse. Pareciera como si San Antonio intentara retener al niño en sus brazos, pero aquel vendaval rebelde poseía tanta fuerza que arranco el brazo que sostenía al pequeño, que aterrizó justo en la cabeza de un atónito Ramón.

Y así de repentino como había venido, el viento se fue, dejando un silencio sepulcral por las calles del pueblo. El estupor había dejado mudos a todos, que inmóviles contemplaban a aquel hombre yaciendo muerto en la acera, sus brazos rodeando al niño que tapaba su cara como si le estuviera dando un beso de despedida.

Remedios, permanecía con la mirada fija, su pelo largo que siempre llevaba recogido, ahora suelto por su espalda, sus brazos caídos a ambos lados de sus costados.

Miró al cielo, y comenzó a reír; carcajadas que la doblaban, que llenaban sus ojos de lágrimas, que transformaban su cara en una mueca delirante.

Estaba totalmente enajenada, fuera de sí. Como si aquel breve huracán se hubiera llevado su cordura. Alzó sus ojos al cielo, y siguió riendo, pensando que la justicia divina era terriblemente sarcástica.

Con movimientos agitados comenzó a quitarse la ropa; la blusa la falda, la combinación…hasta quedar totalmente desnuda. Un cuerpo perfecto que durante años había escondido bajo ropas de vieja. Sus pechos que nunca llegaron a dar de mamar, erguidos y llenos, su vientre plano, sus piernas largas.

El instinto del pudor ajeno, hizo que alguien corriera a taparla, pero ella se deshizo de la prenda con violencia.

    ¿Qué miráis? — Grito a un pueblo boquiabierto.
    ¿Por qué os asombra tanto mi desnudez? Vosotros me habéis desnudado día tras día con vuestros comentarios, con vuestras lenguas que arrancaban los trajes de mi alma, con vuestra indiferencia y los buenos consejos de la resignación, esos que me dirigían a aguantar sin rechistar, porque es lo que una mujer debe hacer.

Les miró altiva y comenzó a caminar hacia la iglesia. Con agilidad subió al campanario, y con una fuerza inadecuada para su tamaño, comenzó a tañer las campanas como si  se tratara de un Domingo de Pascua.

El sacristán que la había visto pasar sin saber de quien se trataba, subió las escaleras de caracol cuando la incredulidad de tal visión le abandonó. Sus pupilas se dilataron  tragándose sus iris verdes, no por la luz de sol, sino para hacer sitio a la luminosidad que desprendía la mujer. Allí estaba, agarrada con firmeza a la soga que retenía las campanas de bronce, su cuerpo subía y bajaba al compás de los sonidos de resurrección, sus pechos pura melodía en ese inusitado baile, las hebras de su cabello negro retenidas en su cara por el sudor.

No quiso detenerla, y de pie con las manos enlazadas como si estuviera en oración, se quedó contemplando aquella danza magnífica, atronadora y trastornada.

Veinte minutos duró el improvisado concierto. Remedios, jadeante, soltó la cuerda y miró sus manos ensangrentadas que no le producían ningún dolor.

A través de la ojiva de la Iglesia, vislumbró el mar que se confundía con el horizonte, aquel mar que la había acompañado en sus soledades y en el que se bautizaba casi a diario para renovar una fe caduca  y cada vez más difícil de mantener.

Bajó despacio, deteniéndose en cada escalón, y al llegar al Altar Mayor se arrodilló ante una Virgen que la miraba comprensiva, ambas unidas por la pérdida de un hijo, por la aceptación de una causa mayor a ellas, de porqués indefinidos solo resueltos cuando Dios quisiera.

El murmullo de la gente acompañó sus pasos, y sin dudar se dirigió a la playa. Dejó que la brisa húmeda acariciara su piel, que el romper de las olas acallará sus pensamientos, que la  arena la rozara con sus  granos blancos…Y el mar bañó sus pies, los lamió, los arrulló, los besó, y era tan intensas las sensaciones que le proporcionaban, tan llenas de felicidad y sosiego, que se fue adentrando un poco más, sólo un poco más, hasta que lo único que se divisaba era su melena negra flotando en el agua, tiñendo de negro el oleaje azul.


Unos dicen que murió, otros que fue rescatada por un barco de pescadores, algunos hasta aseguraban haberla visto vagar por las noches en los alrededores de su casa. Remedios, aquella mujer de inquietudes desbordantes, de sumisiones a base de palos, callada e insignificante, se había convertido en leyenda.
Tal vez no sobrevivió, tal vez su espíritu esté buscando su sitio, o quizás viva como realmente quería en otro lugar. Lo que si es cierto, es que ese trece de junio, Remedios Azcárate por fin fue libre.


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MICRORELATO: ADICTOS A LA ESCRITURA - PROYECTO 10

¿QUIÉN SOY ?

Si hicieran una tomografía de mi cerebro, lo único que encontrarían serían garabatos.
Garabatos de colores solapados, garabatos en gris y negro, garabatos que intentan escapar y extenderse por mi cuerpo.
A veces creo que lo consiguen. Los veo en las venas azules que me recorren teñidas en su interior de un rojo intenso, abriéndose paso para derramarse en ese hueco que queda entre la razón y la sin razón.
Confusos y maquinadores se adueñan de mi cordura, devolviéndome una imagen en el espejo que no reconozco. Una desconocida con la que tengo que conversar, envuelta en diatribas ininteligibles de palabras no pronunciadas. Es ella quien lucha a muerte conmigo, abandonándome cuando logro entenderla, dejándome sola con mi yo corriente.
Es difícil ser un crucigrama de preguntas sin respuestas en este periódico de la vida que soy, lleno de noticias banales.

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MICRORELATOS II

  • A veces lo imposible no es lo correcto, a veces lo correcto es lo más difícil, a veces lo difícil es que te lo pongan fácil, a veces deberíamos dejar de pensar y simplemente que sea lo que tenga que ser.

  • ¿Se puede echar de menos lo que nunca tuvimos? ¿O lo echamos de menos porque pensamos que alguna vez fue nuestro? Si nada se tiene, nada se pierde. Entonces...¿porque duelen tanto los vacíos que nunca estuvieron llenos?

  • Sentía que sentía demasiado. Demasiado era un gran peso que no podía sostener, hasta que llegaron unas manos que la levantaron por encima de su piel.

  •  Sus culpas se transformaron en males que ausentes de culpas estaban. Absueltas sus condenas, la vida la sentenció con un instante eterno.

  • En la arena, garabatos que se llevaba el mar. En el papel, garabatos de colores que no dejaba de dibujar. En su mente garabatos en gris y negro, que vienen y van . Su vida, un cuadro de colores pendiente de terminar.
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DÍMELO EN VERSO:MAX ERHMAN

  Escritor y abogado estadounidense de origen alemán nacido en Terre Haute (Indiana). De familia acomodada, estudio Inglés en la Universidad De Pauw y Filosofía en Harvard. Se dedicó a la Abogacia en su tierra natal. A la edad de 41 años se jubiló, para dedicarse a la escritura de ensayos y poemas. Se hizo famoso por su poema Desiderata (1927), que su viuda publicó tres años después de su muerte, junto a otros trabajos con el título de Los Poemas de Max Ehrmann (1948).  © epdlp






DESIDERATA

Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, 
y recuerda qué paz puede haber en el silencio. 
Vive en buenos términos con todas las personas, 
todo lo que puedas sin rendirte. 
Dí tu verdad tranquila y claramente; 
escucha a los demás, 
incluso al aburrido y al ignorante; 
ellos también tienen su historia. 
Evita las personas ruidosas y agresivas, 
ellos son vejaciones al espíritu. 
Si te comparas con otros, 
puedes volverte vanidoso y amargo, 
porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. 
Disfruta de tus logros así como de tus planes. 
Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde; 
es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo. 
Usa la precaución en tus negocios; 
porque el mundo está lleno de trampas. 
Pero no por eso te ciegues a la virtud que pueda existir; 
muchos luchan por altos ideales; 
en todas partes la vida está llena de heroísmos. 
Sé tú mismo. 
Especialmente no finjas afectos. 
Tampoco seas cínico respecto del amor; 
porque frente a toda aridez y desencanto, 
el amor es perenne como la hierba. 
Acoge mansamente el consejo de los años, 
renunciando graciosamente a las cosas de la juventud. 
Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina. 
Pero no te angusties con oscuras fantasías. 
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. 
Junto con una sana disciplina, 
sé amable contigo mismo. 
Tú eres una criatura del universo, 
no menos que los árboles y las estrellas; 
tú tienes derecho a estar aquí. 
Y te resulte evidente o no, 
sin duda el universo se desenvuelve como debe. 
Por lo tanto, mantente en paz con Dios, 
de cualquier modo que lo concibas, 
y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, 
mantén en la ruidosa confusión, paz con tu alma. 
Con todas sus farsas, trabajos y sueños rotos, 
este sigue siendo un mundo hermoso. 
Sé alegre. 
Esfuérzate en ser feliz.

Desiderata viene del latín, es el plural de desideratum, y viene a significar el conjunto de las cosas que se echan de menos y que se desean.
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MICRORELATOS

  • Tanto le gustaba  soñar, que soñó demasiado y cuando despertó sólo tuvo noches en vela.


  • Puede que te mienta o que mis verdades te parezcan mentiras. La mentira se viste de sinceridad y la verdad se disfraza de engaño.


  • No se lo contó por temor a que lo supiera. Él sabía lo que ella no quería contarle. La duda venció a las palabras y se esfumaron las oportunidades.


  • Le esperaba noches enteras para mendigar sus palabras. Se conformaba con limosnas de frases cortas. Nunca esperó más porque nunca tuvo tanto.


  • Se tragó la vida a bocados grandes. Cuando tuvo hambre, la vida se la comió a ella. Tan mal sabía que la vomitó en un instante.

  • La acarició sin tocarla y dejó huellas en su piel. Tan profundas eran que también le acarició a él.

  • Soñé que soñaba con soñar, y tanto sueño tenía que no me podía despertar.


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INTELIGENCIA EMOCIONAL





Siempre me he considerado una persona positiva, incluso en el pasado año donde la Ley de Murphy, esa que dice " Cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora", se impuso en la mayor parte de mi vida.
Este año no ha comenzado mucho mejor, y diría que he tocado fondo. Es indudable que el 2011 se me presenta lleno de cambios, y por esa razón he estado experimentando distintas fases que incluso he querido reprimir, porque a veces, aunque queramos ver el lado positivo de las cosas, todo sale tan mal que tu cabeza no se levanta más de dos palmos del suelo.
En este periodo me he dado cuenta de varias cosas: he descubierto quien se queda en los malos momentos; a quien le asusta, y muchísimo, la tristeza ajena; he pasado por una larga introspección en la que me he tratado muy duramente; he aprendido que no todo se puede controlar y he dejado de castigarme por sentirme mal. Porque otra cosa que me ha hecho más sabia, es descubrir que es necesario pasar por estos instantes, pese a quien pese.
No son evitables, lo creo necesarios, aunque no hay que dejarlos acampar durante mucho tiempo.
Lo curioso del caso, es que para los demás son molestos. No hay un tiempo definido para ellos, es como un duelo. Hay personas que se reponen enseguida y a otras a las que les cuesta años.
Pero en este mundo en el que vivimos, que cada vez considero más superficial, donde se oye más que se escucha, es molesta la desdicha ajena.
Oyes cosas como, siempre estás igual, que pesimista eres, ya no eres como antes...Perdona, mi mundo acaba de sufrir una explosión nuclear y soy la única superviviente con un 80% de mi cuerpo quemado. ¿Tanto te cuesta tener un poco de paciencia?
Pues sí, cuesta y mucho, sobre todo si antes del vil ataque tu sonrisa era permanente y dedicabas varias horas a escuchar las penas de otros, que a mi en particular no me molestaban , es más, intentaba aportar todo lo bueno que podía, ni tampoco interrumpían mis momentos de felicidad.
Es evidente, que solo en las malas, te quedas con lo mejor que te rodea, y como no hay mal que por bien no venga, haces limpieza de todo lo que sobra.


En este periodo he leído mucho, es un buen ejercicio para dormir pensamientos insistentes, y me he encontrado con un estudio sobre la INTELIGENCIA EMOCIONAL, a través de una entrevista a Manuel Roca Álvarez ( experto en Inteligencia emocional y programación neurolingüística ) realizada por Gloria Díaz, y de la que me he permitido extraer varios extractos de esa conversación.


La expresión INTELIGENCIA EMOCIONAL ( IE) es relativamente moderna. El primer libro que se escribe con ese título es de Daniel Goleman y se publica en 1995.
El éxito de Goleman, radica en que se puso énfasis en la trascendencia que tiene la gestión de las emociones. La gente empezó a preguntarse: ¿Por qué algunas personas parecen dotadas de un don especial que les permite vivir bien, aunque no sean las que más se destacan por su inteligencia? ¿Por qué no siempre el alumno más inteligente termina siendo el más exitoso? ¿Por qué unos son más capaces que otros para enfrentar contratiempos, superar obstáculos y ver las dificultades bajo una óptica distinta?.
Efectivamente, está muy bien tener un Coeficiente Intelectual alto, pero además de eso, sería bueno tener unas buenas capacidades para relacionarse;tanto con los demás como con uno mismo. Y eso es la Inteligencia Emocional.


Las emociones se viven . Además de vivir un estado emocional, que a veces viene producido por el impacto que una situación "X" tiene en tu vida, esas emociones se pueden reconducir.
Muchas veces nos levantamos por la mañana con una lista de "tengos" enorme. Tengo que hacer esto, tengo que hacer lo otro....Tendríamos que decirnos : " Hoy me apetece hacer esto y esto otro no" o "voy a elegir hacer esto, esto y esto".
La IE hay que entenderla como una forma de vivir. Una persona es inteligente, emocionalmente hablando, cuando es capaz de gestionar bien su vida, cuando es capaz de tomarse la vida de una manera positiva.
Es lícito sentir emociones de todo tipo, tanto las placenteras como las menos agradables. El asunto es ¿cuánto tiempo quieres pasarlo mal?
A través de nuestro lenguaje, podemos reprogramar los automatismos que están instalados en nuestra mente. Podemos generar nuevas reacciones ante las mismas situaciones que antes nos producían una perturbación emocional.


Según Goleman y Salorey, los dominios principales de la IE se reducen a cinco:


AUTOCONOCIMIENTO : Conocer los propios estados internos, preferencias, recursos e intuiciones, reconociendo las sensaciones mientras suceden.


AUTORREGULACIÓN : Capacidad de manejar las sensaciones, impulsos y recursos haciendo que sean las apropiadas.


AUTOMOTIVACIÓN : Poner las emociones al servicio de una meta.


EMPATÍA : Reconocer emociones en otros captando sus sentimientos, necesidades e intereses.


HABILIDADES SOCIALES : Manejar las emociones de otras personas e inducir en ellos la respuesta deseada.


Es decir, la IE es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones en nosotros mismos y en nuestras relaciones.


La conclusión a la que he llegado, es que realmente no se que coeficiente intelectual tengo, ni me importa, pero si quiero llegar atener una buena inteligencia emocional.
Hay cosas que puedo manejar, y otras que se escapan totalmente a mi control, y eso afecta a mi forma de sentir. Pero a partir de ahora, procuraré manejar bien mis emociones, encauzándolas positivamente para poder conseguir esas metas que me he propuesto, y  que a día de hoy, sé con seguridad que las conseguiré.


SED FELICES :D

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PROYECTO DE FEBRERO DE ADICTOS A LA ESCRITURA: ESPECIAL SAN VALENTÍN

Me he pasado en la extensión de este ejercicio, pero me ha venido la inspiración que tenía un poco perdida.
Aquí os dejo la historia de Valentín Yebra.


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LAS PALABRAS QUE ME AMARON

Por fin mi hermana ha leído los relatos que me publicaron en la Recopilación  de Cuentos Homoeróticos 2010, y este en especial le ha gustado tanto que tiene varias citas en su perfil de Facebook. Ella es así, habrá que quererla igual...:D
El caso es que me preguntó porque no los tenía en el blog, y la verdad es que había subido el enlace del libro, pero no llegué nunca a colgar los relatos.
Así que, por petición fraterna, hoy lo pongo aquí para quien quiera leerlo.



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DIMELO EN VERSO: PABLO NERUDA

Poco se puede decir de Pablo Neruda, que no esté dicho ya.
En 1943 el mismo inició una conferencia con estas palabras: " Si ustedes me preguntan qué es mi poesía, debo decirles:no sé; pero si le preguntan a mi poesía, ella les dirá quien soy yo".

Su poesía es la memoria de sus pasiones, donde la mujer ocupa un lugar privilegiado.
Este es uno de los poemas que más me gustan , no me canso de leerlo. :D

Llénate de mí

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora.
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.

No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos, Rompamos este camino juntos.
Será la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mí mismo, perdidamente,
libre de mí, furiosamente libre.

Irme,
Dios mío,
irme!





 Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (Parral, 12 de julio de 1904  Santiago de Chile,23 de septiembre de 1973) conocido por el seudónimo y, más tarde (1946), el nombre legal de Pablo Neruda, fue un poeta y militante comunista chileno, considerado entre los mejores y más influyentes de su siglo, siendo llamado por el novelista Gabriel García Márquez "el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma".2 También fue un destacado activista político, siendo senador de la República, integrante del Comité Central del Partido Comunista y precandidato a la presidencia de su país. Entre sus múltiples reconocimientos destacan elPremio Nobel de Literatura en 1971 y un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Oxford. En palabras del crítico Harold Bloom, "ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él".


Fuente: Wikipedia
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¡ FELIZ CUMPLEAÑOS, CUQ!

Son las 00:00 , oficialmente es día 2 de febrero así que ya puedo cantar: ♪♪ Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz...♫♫


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Espero que lo pases muy bien en compañía de los tuyos, y  deseo que sonrias y que seas feliz, ahí te van unos consejitos para que lo consigas.






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PROYECTO DE ENERO DE ADICTOS A LA ESCRITURA: CAMBIO DE VISIÓN

El ejercicio de este mes consistía en escribir una misma escena desde dos puntos de vista, y aprovechando esta buena idea, me he hecho eco de la historia de una buena amiga. Ella me regaló sus sentimientos y yo le puse palabras, un pequeño homenaje a la memoria de su padre al que quería mucho.
Lo escribí con mucho cariño, por y para ella. Siempre anda atareada dando a los demás y hoy quería regalarle un respiro para que descansara mientras recibe.
Todo lo demás ya se lo he dicho , así que este ejercicio es para ti, por seguir adelante, por ser como eres y por estar siempre.



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DÍMELO EN VERSO: SANTIAGO MEDINA

Una de las ventajas de tener un blog, es que puedes encontrarte de forma inesperada con el talento. Y eso es lo que me ha ocurrido, me  encontré con Santiago Medina y su poesía.
En esta sección  os muestro aquellos poemas  que me han llegado por diversos motivos, y os puedo decir que la sensibilidad de Santiago me ha  tocado, dejándome con un dulce sabor en mi boca.
Comprobarlo vosotros mismos.


Sus labios rompen el silencio de la mañana

sus palabras me susurran al oído melodías infinitas

incorporándome con suavidad  con  su aliento calido

alzándome sin temor con las letras de su canción divina

que suena una y otra vez levantándome el animo errante

dirigiéndose sin remedio al amor sin miramientos por ella,

canciones que suenan como si de música de arpas se tratara

con sonidos mágicos que de su boca emanan

mezclándose con sus besos encontrados  en mi mejilla,

algunos de ellos  perdidos en mis labios ansiados  de su cariño

que alimentan mi corazón y mi pasión por tenerla.

Diosa al amanecer,

princesa  del sol de mi atardecer y al anochecer reina de mi alma

que con impaciencia espero su presencia

en este lar de alegría infinita

cubriendo con su cuerpo nacarado el lecho de pasión en compañía de mis manos

que se impacientan cada segundo de su vida por tenerla en sus palmas.

El tiempo pasa y yo admiro su escultura

reflejo de belleza que mis ojos entretiene llenando de color mis pupilas

imagen difícil  de borrar de mi mente perezosa

que despierta del letargo con su generosa de dulzura. 

Aquí os dejo una pequeña biografía, contada por él mismo:

SANTIAGO MEDINA CARRILLO

LEGANES  (MADRID)  España

Edad  : 47 años


Nacido en Madrid  (España) . Me dedico hacer poesía desde los 17 años. La musa principal es mi familia sobre todo mi mujer e  hijos y como todo lo que me rodea
Me gusta el arte en todas sus formas y la literatura. Mucho el cine y sobre todo viajar. La naturaleza me apasiona.

Soy finalista del premio II certamen poético  Internacional Maria Escalera Martínez  con  la poesía ¨ Yo conozco una  palabra ¨.

Primer Premio del I concurso poesías de Amor Casteoliveral con derecho a publicación de mis trabajos en un libro . La poesía  ganadora es ¨ Recuerdos ¨.

Finalista en el concurso ¨ Caminos Inciertos ¨ del  Centro de Estudios Poéticos con la publicación de ¨ Ojos Verdes ¨ .

Recite poemas en la vigilia de Julio de 2010 del centro de poesía José hierro en Getafe (Madrid).

Colabore en el cartel de festejos con 2 poemas  de Hontanar (Toledo) en 2010 septiembre con 2 poemas : ¨ La luna Coquetea ¨ y ¨ Hontanar ¨.

Colaboro en un programa de radio ¨ Solitario de Letras  cuya web es www.Ondapoligono.com.

Poseo un blog en Internet :  www.poesiadesantiagomedina.blogspot.com